miércoles, 8 de junio de 2011

Puertas

Iba andando por ese largo pasillo, lleno de puertas a izquierda y derecha. Puertas atractivas, pero normales. Todas, menos una en la que me paré al llamarme la atención. Sin embargo, seguí andando, la ignoré...¿El por qué? No lo sé...Quizás creía que sería una puerta normal, como las demás, sin misterio, a pesar de esa bella y atractiva apariencia.
Algo me llamó más aún la atención, y es que, seguí viendo siempre una misma puerta, que se repetía entre las demás. Pero seguí andando, sin preocuparme.
Fue entonces cuando me detuve, y miré aquella preciosa y gran puerta. Ya me sonaba de algo, como si ya la hubiese visto antes. Entonces, decidí dar la vuelta, y volver a las puertas anteriores, y...efectivamente, ya la había visto antes, de hecho, más de una vez. Sólo cambiaba una cosa, y es que la última en la que me paré, era más grande que todas las anteriores, más hermosa, más llamativa...como si me siguiese, y fuese creciendo poco a poco.
Me planté frente a aquella puerta, definitivamente decidido, sin miedos, ni dudas. Esa puerta tenía algo especial, que las demás no. Por eso no abrí ninguna de las anteriores, las cuales creo que habría vuelto a cerrar, decepcionado.
Por fin, abrí aquella puerta, y encontré en su interior la perfección...una luz que me deslumbró, me abrió los ojos y me hizo ver la verdad. Al abrirla, encontré el sentido de mi vida, encontré mi amor, y nunca más volveré a ese interminable pasillo por mi cuenta. Y si por alguna razón volviese, dejaría de recorrer ese largo pasillo... me sentaría frente a esa puerta, y esperaría toda una eternidad, esperando a que se volviese a abrir.

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