El concierto fue impresionante, no he acabado tan reventado en mi vida. Empezó tocando una banda de aquí, de Sevilla, Gritando en Silencio, quiénes empezaron a animar la cosa con un rock original y cañero. Éstos fueron seguidos por la banda quizás más conocida y deseada del día de ayer: Ska-P. Nunca pensé que bailar ská en un concierto fuese tan duro, pero tanto a mi como a mis colegas, nos mató, tanto que acabamos subiendo a las gradas a descansar, y ver desde allí cómo tocaba otro grupo bastante bueno y movidito: Porretas. Bajamos ya descansados a la útlima de sus canciones. Tras un descanso, tocó The Storm, un grupo rockero de Sevilla, que no nos convenció mucho a pesar de demostrar su calidad y experiencia, probablemente fuese por el cansancio. Para terminar, bajamos a escuchar a los míticos vallisoletanos, Celtas Cortos.
Fue un concierto del que disfruté mucho, ahora toca aguantar las agujetas y el cansancio. Es lo que tiene bailar ská de forma descontrolada durante más de una hora rodeado de gente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario